7.3.11

15# (c/p)



Espero que pronto todo esto de Lady Gaga se me vaya pasando, porque ahora mismo he perdido todo mi criterio y mi credibilidad: me encanta. Y Rick Genest me pone burro.

1.3.11

The Manifesto of Mother Monster.

On G.O.A.T, a Government Owned Alien Territory in space, a birth of magnificent and magical proportions took place. But the birth was not finite. It was infinite. As the wombs numbered and the mitosis of the future began, it was perceived that this infamous moment in life is not temporal, it is eternal. And thus began the beginning of the new race, a race within the race of humanity, a race which bares no prejudice, no judgment but boundless freedom. But on that same day, as the eternal mother hovered in the mulitverse, another more terrifying birth took place, the birth of evil. And as she herself split into two. Rotating in agony between two ultimate forces, the pendulum of choice began its dance. It seems easy you imagine to gravitate instantly and unwaveringly towards good. But she wondered, “How can I protect something so perfect without evil?” 


Sigo teniendo sentimientos encontrados con todo esto que está montando esta mujer, pero ahora mismo, a las 10h08 de la mañana, no puedo sino adorarla. A ver que pasa dentro de unos minutos.

28.2.11

My beloved mom.

Estoy del revés. No duermo bien y me salen enfermedades no catalogadas, mi cuerpo se revela contra mi gritando que los nervios van a acabar conmigo. 

Irónicamente es mi madre la que me dice qué hacer para no estar así.


Lourenço Viana '11

  

16.1.11

Dos microgramos de péptido puro.

   
   
    
    
    
    
    
    
    
   
Lo cierto es que ya no existes.
Anoche una chica muy mona se detuvo en frente de nosotros mientras fumábamos —yo fumaba, él me acompañaba— perpetrados en el mini-espacio-al-aire-libre-para-fumadores y, embelesada, nos dijo: me encanta como os miráis. Fuimos a celebrarlo por todo lo alto, eso merecía otra copa que sonara a teenage dream, suma etílica, oxitocínica.     

14.1.11

I'm (not) in love.

Tengo que decirlo: ME VOY! 
En poco más de dos semanas me largo y lo digo aquí para no desmerecer los inicios de este blog, un diario postadolescente donde detalles como este cobran sentido. Porque al fin y al cabo aquí sólo pongo la mierda que me interesa. El caso es que, como colofón a esta época de cambios diametrales, he conseguido otra de las cosas que quería y todo parece ir viento en popa. Suma y sigue, seguimos

Felicitaciones a mí mismo, pues. 
   
  
Nat Martínez '10

28.12.10

3MSC

La adaptación cinematográfica de obras —o pseudo obras— literarias nunca ha sido plato de gusto para un servidor. Que no me convencen, digamos.

La navidad obliga y, amén de que los centros de ocio masivo son lo único que permanece abierto incluso el 25 de diciembre, me vi arrastrado a ver el estreno más esperado en la cartelera española por centenares de chiquillas: 3MSC —o los musculitos de Mario Casas. En realidad parecía el plan perfecto, tarde de resaca entre palomitas y una peliculita romántica. Nada más lejos de la realidad.

Sabiendo que ya de por si las adaptaciones de este calibre no suelen ser de mi agrado, esta película no pudo parecerme peor. El guión no tiene sentido alguno, salta de un sitio a otro sin más y no cierran ningún tema, todo queda en el aire, que lo cierre quien se haya molestado en leer el librito de Moccia, pensarían los guionistas. Pero, ¿y yo? Ya que he invertido un dineral en ver esa película en el cine, por lo menos merezco un guión lógico —que no bueno, pero coherente como mínimo. He ahí el gran error de las adaptaciones, que no lo son, se convierte en un sinfín de planos inconexos que intentan abarcar los cientos de páginas que tiene el libro. Y no, eso no se puede, adaptemos la obra a un guión decente, señores.

Y no voy a hablar de la carencia de verosimilitud en el hecho de que los protagonistas se pasen medio largometraje subidos en una moto y lo hagan sin casco, porque me parece demasiado obvio. Pero vaya, que existen recursos.  

¿Lo peor de la película? Pues la película, mismamente.
¿Lo mejor? El culo de Mario Casas, yo qué sé.   
  

Breakfast.


 

20.12.10

El futuro ya está aquí.

"Belén Esteban es la quintaesencia de la degradación del discurso televisivo, donde no triunfa el que razona sino el que se impone", dice el catedrático Gerard Imbert. 

Escribe Jesús Rodríguez (El País, 19/12/2010) un impecable reportaje cuyo eje central gira en torno a la sempiterna Belén Esteban: oración tras oración, palabra tras palabra, desmenuza el rol y la personalidad de este producto mediático creado por La Fábrica de la Tele sin fecha aparente de caducidad. El personaje de la Esteban atrae, fascina, está en boca de todos —y cuando digo todos, es todos— en tanto que, irrevocablemente, marca un antes y un después en el mundo de la televisión. Un producto sin guionaje, que huye de las reuniones previas al directo, que prefiere explotar ahí mismo en pos de la espontaneidad que la convierte en el fenómeno que es y que hace que a todos nos atraiga, por esto o por aquello. 

A algunos nos divertía —en imperfecto de indicativo—, de eso no cabe duda, pero tras la aparente evidencia de que esto parece no tener fin, nos debería preocupar. Por un lado, tenemos a la heroína y madre coraje que de un momento a otro se desmoronará, será un títere sin público y la vida seguirá para todos menos para ella. Su vida es eso y eso no es eterno; necesitaría un reciclaje que le permitiera seguir bebiendo de las aguas de la vanidad televisiva sin fin, pero es un reciclaje que ella sola no podrá conseguir y que, si no interesa, nadie le ayudará a conseguir. Eso, aunque sea por puro altruismo, nos debería acongojar. Pero lo realmente inquietante ya no es sólo su futuro incierto y su posible declive ya que al fin y al cabo de eso se trata, sino, como apunta Gerard Imbert, del fascismo televisivo que ese personaje denota. Todo por la audiencia: se coge prestada una persona y se hace lo que se quiere con ella —aunque ella, aparentemente, no se da cuenta y sigue defendiendo su fortaleza y su independencia— a cambio de un sueldo desorbitado que hace las mieles de alguien cuya máxima parece ser llenar sus arcas y las de toda su familia. Pero, ¿cuál será el futuro de la gallina de los huevos de oro?

La televisión del futuro parece haber llegado, la llamada nueva telerrealidad rosa (sin escrúpulos) está aquí. Bienvenidas sean, no nos queda otra.   

Reportage | Belén la arma